No hace falta que
libere un “te extraño”,
no hace falta sincerarme
ahora que estás así
tan lejos
tan presente.
Lo que soy cuando te pienso
es lo que fui al mirarte,
al tener tu abrazo mío
cuando la mañana me regalaba
el primer reflejo de tus ojos:
yo en ellos.
No hace falta
insisto,
esconder lo inevitable,
llorar lo irremediable
buscarte en letras
cuando estás en el aire.
Y trato,
me esfuerzo,
por imaginarte sin desearte
disfrutarte así de libre
despojarme de piel y sexo
para quererte sin necesitarte…
pero soy mujer,
soy hembra,
soy inocente.
IMAGEN Y TEXTO: Ana.