Basta al tiempo,
a sus manos tercas
queriendo ahorcarme,
a la falta de aire
que oprime y sacude,
este amor ya inmune
a la fatalidad escondida
tras cada esquina.
Basta al tiempo
y sus engaños,
al olvido soberano
por desventaja,
al filo azul de una navaja
que al mar me recuerda
y no sangra,
porque cree.
IMAGEN Y TEXTO: Ana. PIEZA MUSICAL: INXS - "Never Tear Us Apart"
Frío lunes, hermano de días carentes de inspiración, transcurrió sin eventualidades dignas de contar. Volver a casa a descansar, sin andanzas descomunales bajo los pies: prudente elección.
Por el camino, el astro estival me mira con extrañeza: ¿cómo es posible que no me atreva a beber su luz? Sacudo mis hombros y siento caer terribles palabras, aquellas que definen los actos que atormentan la conciencia.
La fuerza de gravedad se desvanece, lentamente.
Un gesto mío lo alcanza. El Sol comprende mi silencio; afirma que es necesario que transite el invierno con la mirada, y se esconde tras las nubes, hasta el final del día. De pronto: nieva sobre mojado. La ciudad se cubre de oscuro gris, y blanco helado.
La traición,
cómo duele esa daga filosa...
con cuánto furor se clava en la carne,
la carne inútil
que no protege al corazón.
Sí,
la puntada atraviesa
y se transforma en las mil caras
de la soledad,
que fortalecida como un monstruo,
devora hasta lo más sagrado en uno.
No te entregues,
si no sos capaz de soportar
el peso de tu propia soledad,
no te entregues.
La traición arde en las venas
incendiando el cuerpo entero.
Todo aquello construído
bajo la luz tenue de la ilusión
queda arrastrado y pisoteado.
Sólo se oye la voz de la debilidad.
¿Cuántas veces me he dicho:
"cuidado, ése es un pozo vacío"?
Sin embargo,
la grandeza de mi espíritu
me obliga a saltar,
a descender para luego elevarme,
hacia lo más profundo del sufrimiento.
se ocupa de tu imagen?
Hoy la noche se me ha filtrado por las venas,
y es tu espalda el horizonte infranqueable
por donde transitan amargas mis penas.
El paisaje estalla de hermosura.
Me arrastro en el barro que han dejado mis ojos,
trepando las orillas de tu cuello impregnado de humedad.
Se apagan los restos de tu esencia.
Absorbo un veneno llamado ansiedad.
Qué fácil es caer en las garras del olvido…
Deliro.
Mis venas se rompen,
y sin aviso te vas.
Sentados los dos, frente a frente,
en un duelo de miradas distantes.
Se burla mi risa de los límites del espacio
y sin dudarlo un instante,
apuesto la cordura antes de descifrar
lo que sus ojos tienen ganas de decirme.
Sí: soy suicida,
una suicida de la razón.
Del otro lado está usted,
sin saber si recibirme o esquivar bruscamente
el envión de mi llegada.
Aturdido,
oscilando entre el miedo
y el gusto por lo impedido,
queriendo deslumbrar nuevamente
ese corazón cubierto de callosidades,
buscando inevitablemente un sentido
que justifique su próximo movimiento.
El sentido no se presenta.
Usted,
se queda inmóvil, pero baja la mirada.
Yo,
detengo mi vuelo precipitado,
y siento que todo quema por dentro.
Entonces vuelvo a mi centro,
respiro profundo
y casi demente,
voy extirpando todo lo bello
que su ser me dejó,
antes del homicidio de su cobardía.