ELOGIO A UN LIBERTINO


Desconozco los signos del camino,
cualquier viento es favorable,
la ceguera es el castigo
que sucede al goce de lo inefable.

Ya no veo más que sombras
que han quedado adentro mío,
contornos suaves silenciosos,
del recuerdo en que me abrigo.

Tu carne es la sombra
es el viento, el camino
es contorno indecible
es silencio y castigo.

Y te preguntás cuál es el secreto...
cuál mi oculta arma clandestina
¿Quién mejor que yo soporta
los arbitrios de tu belleza libertina?

Un hilo de plata sonríe victorioso,
es el astro femenino en su esplendor,
muere el día de horas grises,
y yo retorno a mis letras, sin tu calor.

Y te preguntás cuál es el secreto...

Tu carne es la sombra
es el viento, el camino
es contorno indecible
es silencio y castigo.



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IMAGEN Y TEXTO: Ana.

TODO ES HERMOSO


Todo es hermoso
sabiendo que voy a verte,
que avivarás mis sentidos
con esa presencia tan tuya,
y renaceré en la calma
que guarda para mí tu abrazo seguro.
Hoy voy a verte y todo es hermoso,
caminaremos a la par
bajo el sol vespertino,
buscando sutilmente
un refugio inolvidable
donde tejer nuestro universo.
De vez en cuando te veré de espaldas,
acariciándolo todo
con tu mirada interior,
entonces viajaré hasta tu oído
a respirarte de cerca,
suspirando algún verso de Baudelaire.
Todo es hermoso
porque voy a verte
desdibujando la ausencia
con tu sonrisa concreta,
bendita oportunidad que merece,
la hermandad de nuestras almas.
No más preocupaciones,
no más responsabilidades,
no más vacíos insondables,
no más preguntas sin respuesta.
Hoy voy a verte…
y todo es hermoso.


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IMAGEN Y TEXTO: Ana.

CIRUGÍA ANIMISTA



Sentados los dos, frente a frente,
en un duelo de miradas distantes.
Se burla mi risa de los límites del espacio
y sin dudarlo un instante,
apuesto la cordura antes de descifrar
lo que sus ojos tienen ganas de decirme.
Sí: soy suicida,
una suicida de la razón.
Del otro lado está usted,
sin saber si recibirme o esquivar bruscamente
el envión de mi llegada.
Aturdido,
oscilando entre el miedo
y el gusto por lo impedido,
queriendo deslumbrar nuevamente
ese corazón cubierto de callosidades,
buscando inevitablemente un sentido
que justifique su próximo movimiento.
El sentido no se presenta.
Usted,
se queda inmóvil, pero baja la mirada.
Yo,
detengo mi vuelo precipitado,
y siento que todo quema por dentro.
Entonces vuelvo a mi centro,
respiro profundo
y casi demente,
voy extirpando todo lo bello
que su ser me dejó,
antes del homicidio de su cobardía.


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IMAGEN Y TEXTO: Ana.

HUÍDA



Sigilosos pasos doy
evitando exaltar
                              la implacable huella
de tu medio rostro asomando.
El calor de tus entrañas me tienta,
                              dulce abrigo,
veneno que abrasa mi corazón blando.


Si me atrapa tu lengua heroica,
si no logro soltar la tierra
                             de mi delirio,
si dejo mi alma expuesta
al compás inolvidable
                              de tus latidos,
perderá irreversible, mi razón su dominio.


Hoy me voy antes que amanezcas.
Conteniendo el aire
                              me alejo
bajo el manto de piel de tu embrujo,
¡Qué tortura abandonar
                              el regalo,
de mi cuerpo despierto antes que el tuyo!


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MÁS QUE DOS



Alto y delgado, hábil en el diálogo, de cabellos oscuros y tez clara. Atento en los modales, mirada viril y sonrisa inefable. Cuando la ternura lo invadía, solía fruncir casi imperceptiblemente el costado izquierdo de su nariz. Enigmático. Así era Fernando.
Casi de su misma estatura, joven y de movimientos alegres. Su delgadez completaba en Fernando el vacío de un abrazo ausente. Sus ojos eran territorio de la luna, y su corazón blando como el agua. Así era Amanda. 
Eran libres, o al menos, eso creían.

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IMAGEN Y TEXTO: Ana.