Desconozco los signos del camino,
cualquier viento es favorable,
la ceguera es el castigo
que sucede al goce de lo inefable.
Ya no veo más que sombras
que han quedado adentro mío,
contornos suaves silenciosos,
del recuerdo en que me abrigo.
Tu carne es la sombra
es el viento, el camino
es contorno indecible
es silencio y castigo.
Y te preguntás cuál es el secreto...
cuál mi oculta arma clandestina
¿Quién mejor que yo soporta
los arbitrios de tu belleza libertina?
Un hilo de plata sonríe victorioso,
es el astro femenino en su esplendor,
muere el día de horas grises,
y yo retorno a mis letras, sin tu calor.
Y te preguntás cuál es el secreto...
Tu carne es la sombra
es el viento, el camino
es contorno indecible
es silencio y castigo.
IMAGEN Y TEXTO: Ana.



