Mostrando entradas con la etiqueta Memorias de Amanda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Memorias de Amanda. Mostrar todas las entradas

VERBO-AMANDA


Acostumbraba llevar un libro a sus sesiones, por lo general solía hallar pasajes que dirían con precisión, lo que ella no habría podido decir de manera mejor. Amanda se alegraba cuando esto sucedía, o a decir verdad, percibía disminuir su sensación de desprotección: las dolencias anímicas del hombre habían sido siempre universales, con diferentes rostros, pero con una misma esencia; y esto, por sobre cualquier paradigma cultural.
Entraba casi derrotada, sin esperanzas de una mágica receta que alejara eficazmente a sus fantasmas. Pero asumía la valentía de intentarlo, intentar conocer el trasfondo de sus pesares esporádicos, y también, de su manera frenética de vivir.
No era una cita con el placer, era una cita con el dolor, y requería una importante inversión energética. Algo era indudable: en esos cuarenta minutos, por fin se dejaba ser.
Una vez devuelta de los brazos del verbo, se retiraba con paso firme diciéndose a sí misma: “suficiente por hoy”, y volvía a ser una normal, entre los normales.


Dedicado a Guillermo, quien fue mi terapeuta durante 
tres inolvidables años.
Que descanses en paz Guille, 
te extrañaré, cada vez que me toque crecer.
Gracias por tanta sabiduría 
al momento de descifrarme.

Ana.

11-07-2011

Creative Commons License
TEXTO: Ana.


LA SONRISA DEL ALIVIO




Había que verla sonreír
de esa manera escalofriante,
pulsión y reflejo de saber
que pronto dejaría de ser,
palma fría de calambre.





Creative Commons License
 IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: "Media Verónica" - Por Pedro Aznar 

SALVEDAD

.

Pareciera entonces
que la sonrisa va a quebrarse,
y la garganta muta de repente
en un río muerto...

Y uno vuelve a llenarse los pulmones
en un parpadeo que deja traslucir
el esfuerzo,
y sigue, y termina lo que empezó.

Pero yo:
tengo un sueño recurrente,
un sueño que me sueña.



Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana. 

MISTERIOSA VISITA



De todos los planes consumados que moraban en las calles, ninguno la incluía a ella. 
No le quedó mejor alternativa que abrirse las puertas de su alma a sí misma, es decir; darse la bienvenida a su casa, su espíritu, su templo, ese enigmático laberinto decorado con sus vicios y virtudes. 
Pasó y se sentó cómoda, sobre un cúmulo de angustias que disfrutaba de asfixiar. Por primera vez en muchas lunas, la aparente inmutabilidad no le causaba turbación alguna. Exceptuando la ondulante cortina que danzaba al ritmo de una cálida brisa, todo estaba quieto. Una noche perfecta para un vestido sensual, velas, y el mejor vino. 
Rompió con la quietud para deleitar sus oídos con música de su agrado, y mientras la voz de la independencia cobraba vigor, descorchó un Cabernet del color que vestían sus labios. Entregada a la atmósfera que había logrado casi por azar, casi por obligación; se recostó sobre el sillón que apuntaba hacia la Cruz del Sur, procurando, eso sí,  no arrugar su vestido.
A la tercera copa se invitó a bailar. Cantó y se rió de sí misma hasta el mareo, liquidando el último trago entre platillos, contrabajos y trompetas. 
Aquella noche se reconcilió con su tiempo presente. La nostalgia se transformó por un momento, en la aceptación de sí misma. 
Al despertar siguiente encontró una nota que parecía estar escrita con su propia letra, en ella se leía:  

“Amanda: éste es el triunfo de la libertad, sobre antiguas derrotas.”





Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: Vaya Con Dios - "Nah Neh Nah" (Versión acústica)

SUERTE

-


Amanda está de vacaciones.
Le regalaron un pasaje,
al Triángulo de las Bermudas.




Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: Frank Sinatra - "Come Fly With Me"

REVELACIÓN



Caminaron hasta detenerse frente al imponente ocaso. Cuando el silencio ya no era necesario, Amanda clavó sus pupilas enternecidas en la sombría mirada de su amante. Con sutil entusiasmo mostró a éste sus puños y le dijo:
-En esta mano tengo El Placer. En esta otra, La Felicidad. Ahora quisiera que elijas una de mis manos, y yo podré entenderlo todo.
Sin despegar ni un instante la mirada de aquellos ojos todavía ingenuos,  Fernando tomó la mano donde se hallaba encerrado El Placer, despegó lentamente los dedos, y con ella recorrió todas las partes de su propio rostro.
Amanda sonrió, como sonríe quien acaba de confirmar una cruel sospecha. Sus arqueadas pestañas se hundieron en un gesto de aceptación y él la besó suavemente; mientras el último rayo de sol, se perdía en el horizonte.




Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: Manuel Moreira - http://www.myspace.com/manuelmoreira

SALTO CUÁNTICO



Si tu abismo interior se expande:
saltá adentro tuyo.






Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: R.E.M. - "Everybody Hurts"

LLUVIA INTERNA



"Los tormentos del espíritu se aplacan con frivolidad."

Amanda leyó tales palabras en la mente de un infeliz, que absorto pasaba por su lado, pateando las piedras que encontraba en el camino. Lo miró con recelo, se mordío los labios, y luego lloró.
Cuando el cielo comenzó a dibujar senderos entre las nubes, por fin un suspiro liberó su espanto. Recorrió con ojos turbios el paisaje indiferente y se puso de pie, contemplando con alivio, la inmensidad que la rodeaba.


Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

DEL ORDEN MORAL



Caía el ocaso, y la bruma fría había humedecido los pies de Amanda, que apurada y consternada, caminaba enceguecida dialogándose mentalmente:

“Doble vida. Jaja. ¿Quién no la tiene?

Que no se los afecten sólo infieles. Lleva una doble vida también aquel individuo que se silencia a sí mismo para hacerse más soportable la realidad. Las peores leyes morales no son las impuestas por los aparatos institucionales, o por el comportamiento sinérgico de la sociedad; sino, las que uno mismo se inventa, para esconderse de la verdad. Buscar auto-justificaciones, enunciar juicios de valor contra terceros, donde sólo hay falencias personales… Eso es terrible.
Digo, la moral aparece cuando existe la posibilidad de que un acto pueda ser juzgado de correcto o incorrecto por un orden externo al sujeto actuante, cuyo propio sentido moral será consecuencia directa de dicho orden. El sentido moral inflige temor. ¿Puede un pensamiento ser inmoral? Sí, pero pertenece al plano de la tentación.

Lo que se es, y lo que se intenta no ser.

Doble vida. Jaja. ¿Quién no la tiene?

Se puede ser honesto, e incluso, juzgado de inmoral.
Eso sí: hay un tiempo justo para no herir, lo otro, es obrar de mala fe.” 

 Creative Commons License
TEXTO: Ana.

ELECCIÓN


Me gusta tu honestidad,
que me des tu parecer
sobre cómo ves la realidad,
que desnudes ante mí
lo que esconde tu sonrisa,
no la tierna, sino la pérfida.

Me gusta incursionar
en el lado oscuro de tu luna,
que me enseñes tu perversidad,
tus bajezas instintivas,
nadar libremente en el mar
de tus infamias.

Me gusta, aunque duela,
es parte de ésta confesión.
Siempre buscaré tener
la posibilidad de elegir.
Te amo por aquello,
y por todo lo hermoso.


Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

ENTREGA


Miraba hacia adentro forzosamente
buscando aniquilar la preocupación
de haberse expuesto a la traición
luego de un derroche de sinceridad.




...y en silencio se rendía, 
a los pies del reloj.

 Creative Commons License
Texto: Ana.
Pieza musical: Gustavo Cerati - "Cactus"
 

INVIERNO


¿Cuántas estaciones volverían a sucederse... cuántos ciclos… cuántas muertes…?
Jugaban con fuego, porque sabían que ningún águila vendría a devorarles las entrañas. Jugaban con fuego, porque estaban hechos para consumirse; resignadamente, juntos, o separados.
Almas inmaduras, almas soñadoras. Irresponsables, aventurados.
Al otro lado del tiempo, un nefasto corazón se mecía de rodillas; apretando contra el pecho, el susurro de una voz lejana:

“Escribirte, es lo más parecido a abrazarte.
Sí. Me quedé  vivir en tu abrazo, ese en que prometíamos vernos mañana. Tengo tatuado en mi retina, el reflejo de tus pupilas… motivo suficiente para estar alegre, hasta poder volver a tocarte.
Te mando el beso más sincero que te hayan dado jamás.
¿Y por qué sólo uno?... te mando mi boca, porque soy tuya.
Amanda.”

El invierno llegó, y declaró su estadía indefinida.

 

Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: Chris De Burgh - "When Winter Comes"

AFLICCIÓN DE UN NEURÓTICO




Cerraba los ojos y evocando, murmuraba…

“Cuando el silencio asfixia. Cuando la soledad es un monstruo que provoca fiebre. Cuando la cabeza duele y el corazón se agita. Cuando las paredes se cansan de escuchar. Cuando sudan las manos. Cuando los ojos se ahogan. Cuando el único alter ego capaz de la empatía sanadora, no tiene posibilidad de clavarme sus pupilas. Cuando tengo miedo encapsulado. Cuando el tiempo pasa detenido, y las horas son signos de pregunta. Cuando siento tu aroma y te busco en el aire. Cuando no hay más opción que ser racional. Cuando no se entienden razones claras y se odia la inquebrantable verdad manifiesta. Cuando el presente es desperdiciado. Cuando un libro ya no es un amigo. Cuando un amigo ya no alivia la intranquilidad. Cuando gana la pereza al despertar. Cuando no hay motivos para descansar. Cuando las palabras son indiferentes...
...Cuando te vas."


*A Grisel, en sus horas grises.* 

Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana. 

BIOLOGÍA

            
Lloró. No constituía la tragedia el sólo hecho de imaginar brevemente que de allí en adelante sus caricias tendrían otro sentido, o sus besos un sabor amargo. Tampoco era su llanto una queja contra la no correspondencia. Era peor: lloró la encarnación del desencanto, la muerte de su ingenuidad.

El paso de los días serenó el caudal de lágrimas y la vida de Amanda comenzaba a transcurrir naturalmente, sujeta a la continua rutina laboral de los últimos dos años, matizada por el advenimiento de eventos sociales diversos y efímeros, impulsada por un ineludible funcionamiento correcto de su orden biológico.


Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

PRESENCIA ELOCUENTE



Volvieron a sentarse junto al ventanal, en aquella mesa hecha para dos. La tarde depositaba una liviana niebla sobre el mar. Ésta vez no hubo necesidad de esperar, Fernando ya estaba allí. 
La noche cayó como un rayo y se instaló en la garganta de Amanda. 
Se miraron un minuto, disfrutando el silencio inventado. 


Creative Commons License

MÁS QUE DOS



Alto y delgado, hábil en el diálogo, de cabellos oscuros y tez clara. Atento en los modales, mirada viril y sonrisa inefable. Cuando la ternura lo invadía, solía fruncir casi imperceptiblemente el costado izquierdo de su nariz. Enigmático. Así era Fernando.
Casi de su misma estatura, joven y de movimientos alegres. Su delgadez completaba en Fernando el vacío de un abrazo ausente. Sus ojos eran territorio de la luna, y su corazón blando como el agua. Así era Amanda. 
Eran libres, o al menos, eso creían.

Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

INSATISFACCIÓN CRÓNICA


En algunos espíritus la sed cognitiva no acusa límites. Estos seres suelen tener muy acentuado como impulso motor de sus acciones, la marca del deseo.
El conocimiento es una vía eficaz hacia la satisfacción del deseo, pues nos dota de un poder en virtud de cuyo ejercicio, adquirimos posesión. Este mecanismo resulta fatal, si además de anhelar conocimientos, admitimos desear  lo que no poseemos. El deseo queda aniquilado y su energía muta, en cuanto el mismo ha sido satisfecho mediante la posesión proporcionada por el conocimiento. Qué terrible contradicción radica entre ser un necio o un buen entendedor.
En aquel presente interminable, Amanda  creía haber perdido  todo, excepto la vitalidad. Ya no le alumbraban con encanto las palabras, ni era su  cuerpo un frenético torbellino de emociones.
Amanda ya no deseaba.
Había perdido todo, hasta la vergüenza.
Sí señores: la esperanza, se pierde mucho antes.



Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

INTROSPECCIÓN




¿Hasta qué punto la depresión de Amanda era una cuestión orgánica? 
¿Existía en ella la fortaleza mental, la inspiración espiritual suficiente, para modificar positivamente este supuesto patrón biológico?


Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.


CONTRA LO ADVERSO



Amanda no asimilaba los mecanismos del tiempo.
Sus ansiedades eran la defensa contra la amenaza de lo incierto.
-Enemigo subrepticio su defensa.-
Amanda se acostumbró a creer que existía un alma, y que ésta era inmortal.
Su cuerpo representaba sólo un medio de aprendizaje.
Amanda creía que podría morir al día siguiente,
o incluso en el instante en que acababa de aceptar dicha probabilidad.
Confiaba en que el amor, es el milagro del sentido de la vida.
-¡Desventurada soñadora!, se quedó queriendo sola.-
Quería poblar de hijos el planeta, colmarlos de luz,
pero Amanda se declaraba estéril.
Amanda aguardaba ansiosa la llegada de su alma gemela,
mas su alma gemela era aún una promesa de evolución.
Amanda comenzó a sospechar que ya era un ser completo.
Amanda era dichosa: le hablaba al mar, y el mar le respondía.
Caminaba despacio, serena, de regreso a su responsabilidad existencial,
con una esperanza renovada.


Creative Commons License
IMAGEN Y TEXTO: Ana.

INCONDICIONAL



Aquí se derrama la ruptura del silencio.
    Otra vez se encontró frente al desafío de su hermosura. Sus piernas se mantuvieron firmes, aferradas a la tierra como nunca antes. Ni un halo de su encanto infalible perturbó su sonrisa serena. Pero cada vez que él retorna a la intermitencia, no sin antes dejarle la marca indeleble de su indómita existencia, un vacío inabarcable la consume . Vuelven las horas lentas, el deseo se convierte en una vorágine imposible de contener, y  en el epicentro del desasosiego un enigma sin respuesta provoca su instinto asesino. Entre ellos ocurre el milagro: el amor y el deseo estallan en un solo grito. Toda la extensión de sus cuerpos  está diseñada para alcanzar la completitud en un  abrazo. ¿Cómo es posible que tanta simetría los separe por siempre?
    Ella elige el camino más tortuoso y lo perdona en nombre del amor; el absuelto se ama así mismo de manera olímpica, y le regala su mirada diáfana, del color de la miel, de sabor amargo; donde puede verse claramente, su pertenencia a sí mismo.


Creative Commons License