VERBO-AMANDA


Acostumbraba llevar un libro a sus sesiones, por lo general solía hallar pasajes que dirían con precisión, lo que ella no habría podido decir de manera mejor. Amanda se alegraba cuando esto sucedía, o a decir verdad, percibía disminuir su sensación de desprotección: las dolencias anímicas del hombre habían sido siempre universales, con diferentes rostros, pero con una misma esencia; y esto, por sobre cualquier paradigma cultural.
Entraba casi derrotada, sin esperanzas de una mágica receta que alejara eficazmente a sus fantasmas. Pero asumía la valentía de intentarlo, intentar conocer el trasfondo de sus pesares esporádicos, y también, de su manera frenética de vivir.
No era una cita con el placer, era una cita con el dolor, y requería una importante inversión energética. Algo era indudable: en esos cuarenta minutos, por fin se dejaba ser.
Una vez devuelta de los brazos del verbo, se retiraba con paso firme diciéndose a sí misma: “suficiente por hoy”, y volvía a ser una normal, entre los normales.


Dedicado a Guillermo, quien fue mi terapeuta durante 
tres inolvidables años.
Que descanses en paz Guille, 
te extrañaré, cada vez que me toque crecer.
Gracias por tanta sabiduría 
al momento de descifrarme.

Ana.

11-07-2011

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TEXTO: Ana.


6 comentarios:

JUAN JES dijo...

El verbo, quizá la más misteriosas y universal de las energías

Isamonalisa dijo...

Las grandes respuestas de la vida las he encontrado en los libros...

Pienso que todo lo imaginable ha sucedido ya, de forma real o imaginaria, y en su mayoría ha sido escrito en algún sitio, en cualquier época histórica, por muy lejana que ésta pueda estar.

Besos!!

Frases celebres dijo...

Exelente frase!!! La dolencia anímica nos acompaña y nos acompañará por siempre. Muchas veces nos sentimos derrotados y buscamos esa receta mágica que nunca llegará sino la buscamos en el fondo de nuestro ser desatando causales de dolor y tormentos.
La valentía es el primordial que necesitamos para afrontar lo que nos pasa. Sé que no es una cita con el placer, que solo será el dolor el que nos visite. Pero al superarlo y conocernos un poco más a nosotros mismos si será un placer haber sorteado esas barreras que hacen fruncir el ceño.
Volveremos a ser normales entre los normales, pero esta vez conocermos con un poco más de profundidad nuestra normalidad.
Amiga hermosas palabras, la verdad que hoy me has dejado pensando y disfruté mucho tu entrada.
Te mando un beso grande

Anónimo dijo...

Si te hice bien tu terapeuta.. que descanse en paz... hermosa historia... precioso homenaje

Crista de Arco dijo...

Me sucede algo muy parecido cuando entro a mi terapia todos los jueves.

Muy bellas palabras A *

Un beso o 2 #

David en cuestión dijo...

A-nn-e un enorme y bello abrazo amigo, espero que encuentres otro espacio donde puedas ser, siempre contaras conmigo.