LAS MARIPOSAS


Quise alargar su vida
rescatándola del mar,
y entonces su voz,
todavía de crisálida
serena, me dijo:

"No era necesario...
alma generosa,
soy eterna
desde que aprendí a volar."
Y fui yo, quien dio las gracias.



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IMAGEN Y TEXTO: Ana.

4 comentarios:

Rosana Martí dijo...

Es cierto no lo dudes jamás, son étereas viven en su inmortalidad.

Besos de mi alma a la tuya amiga mía, te quiero mucho y te llevo siempre en mi corazón.

Dany dijo...

Siempre me pregunté que se sentiría en esas poderosas transformaciones. Un beso!

Galería de Letras dijo...

Me has hecho volar con este hermoso poema.

Seguiré volando por aquí. Un abrazo desde Colombia. Te invito a mi Galería de letras.

El Poeta Maldito dijo...

"soy eterna
desde que aprendí a volar..."

Me encantó esa frase porque dice mas de lo literal. Lo demás, contundente.

Besos.