en un duelo de miradas distantes.
Se burla mi risa de los límites del espacio
y sin dudarlo un instante,
apuesto la cordura antes de descifrar
lo que sus ojos tienen ganas de decirme.
Sí: soy suicida,
una suicida de la razón.
Del otro lado está usted,
sin saber si recibirme o esquivar bruscamente
el envión de mi llegada.
Aturdido,
oscilando entre el miedo
y el gusto por lo impedido,
queriendo deslumbrar nuevamente
ese corazón cubierto de callosidades,
buscando inevitablemente un sentido
que justifique su próximo movimiento.
El sentido no se presenta.
Usted,
se queda inmóvil, pero baja la mirada.
Yo,
detengo mi vuelo precipitado,
y siento que todo quema por dentro.
Entonces vuelvo a mi centro,
respiro profundo
y casi demente,
voy extirpando todo lo bello
que su ser me dejó,
antes del homicidio de su cobardía.
IMAGEN Y TEXTO: Ana.


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