Pido permiso,
para entrar al paraíso.
Me dejo caer,
casi fuego casi agua,
respiro de tus ojos...
y antes de tocarte,
te libero de las prendas
que cubren tu hermosura.
Cayendo voy,
como cae un ave con el ala herida,
porque sé que estás,
porque te veo esperarme,
porque tus piernas te sostienen,
y me dan la bienvenida.
Me dejo caer,
casi fuego casi agua,
respiro de tus ojos...
y antes de tocarte,
te libero de las prendas
que cubren tu hermosura.
Cayendo voy,
como cae un ave con el ala herida,
porque sé que estás,
porque te veo esperarme,
porque tus piernas te sostienen,
y me dan la bienvenida.
IMAGEN Y TEXTO: Ana.


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