INVIERNO


¿Cuántas estaciones volverían a sucederse... cuántos ciclos… cuántas muertes…?
Jugaban con fuego, porque sabían que ningún águila vendría a devorarles las entrañas. Jugaban con fuego, porque estaban hechos para consumirse; resignadamente, juntos, o separados.
Almas inmaduras, almas soñadoras. Irresponsables, aventurados.
Al otro lado del tiempo, un nefasto corazón se mecía de rodillas; apretando contra el pecho, el susurro de una voz lejana:

“Escribirte, es lo más parecido a abrazarte.
Sí. Me quedé  vivir en tu abrazo, ese en que prometíamos vernos mañana. Tengo tatuado en mi retina, el reflejo de tus pupilas… motivo suficiente para estar alegre, hasta poder volver a tocarte.
Te mando el beso más sincero que te hayan dado jamás.
¿Y por qué sólo uno?... te mando mi boca, porque soy tuya.
Amanda.”

El invierno llegó, y declaró su estadía indefinida.

 

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IMAGEN Y TEXTO: Ana.
PIEZA MUSICAL: Chris De Burgh - "When Winter Comes"

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