Las aguas mansas del río,
el verde estallando en los ojos,
la humedad en la piel,
el abrazo tibio a los pies de la cabaña,
las velas condensando la ternura,
la luna casi invisible,
la luna casi invisible,
los mosquitos acechantes,
las mágicas luciérnagas como imposibles.
El sabor matinal del pan tostado,
la señora incertidumbre agonizando,
los mates a las sombra de los árboles,
un cúmulo de estrellas parpadeantes,
el amor que hicimos tras la ventana,
la lluvia fresca despertando aromas,
los cuerpos salvajes a la intemperie,
el viento jugando entre las hojas.
El grito infinito
callado y fundido
en la sinfonía constante
TEXTO: Ana.

4 comentarios:
Natural como la vida misma, mi querida Ana, que lindo sentir, que hermoso escrito. Gracias por compartir.
Un beso lindo e inmenso abrazo!!
hermosa fotografía. bellas palabras. Espero que hayas pasado unas exelentes fiestas. besos
Leerte es un verdadero placer!
pasare seguido
Saludos
Andrés
*Rosana: Es un gusto compartir, gracias por tu apreciación... por saber cómo hacer tuyo mi propio sentir, al leerme con delicada atención.
¡Abrazos!
*Tommm: Este escrito cuenta con detalles minuciosos... suficientes como para ser plasmados en un óleo... es una linda idea, ¿no? ^_^ Besos!
*¡Gracias Andrés!
Ana.-
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