TRAICIÓN

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La traición,
cómo duele esa daga filosa...
con cuánto furor se clava en la carne,
la carne inútil
que no protege al corazón.

Sí,
la puntada atraviesa
y se transforma en las mil caras
de la soledad,
que fortalecida como un monstruo,
devora hasta lo más sagrado en uno.

No te entregues,
si no sos capaz de soportar
el peso de tu propia soledad,
no te entregues.

La traición arde en las venas
incendiando el cuerpo entero.
Todo aquello construído
bajo la luz tenue de la ilusión
queda arrastrado y pisoteado.
Sólo se oye la voz de la debilidad.

¿Cuántas veces me he dicho:
"cuidado, ése es un pozo vacío"?
Sin embargo,
la grandeza de mi espíritu
me obliga a saltar,
a descender para luego elevarme,
hacia lo más profundo del sufrimiento.



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TEXTO: Ana.

3 comentarios:

El magnetista dijo...

Alguien dijo alguna vez: no amo cosas ni personas que no pueda dejar en 10 minutos...Así, la traicion no duele mas que diez minutos...

mi beso

Isamonalisa dijo...

Un poema que no deja indiferente.

Uno no sabe cuando va a ser traicionado, lo más que puede hacer es andarse con cautela, pero sin dejar de saltar a la piscina cuando se crea conveniente.

¡Besos!

A. dijo...

*Magnetista: muy simpático el principio, jaja! =)

*Isa: De acuerdo con vos. Cuando escribí el poema, creo que esencialmente pensaba en el impulso creador de la autosuperación.

¡Un beso doble!

Ana.